DATOS HISTORICOS:

En condiciones de extrema pobreza, bajo la dictadura somocista, asomó al mundo Edgardo García Aguilar, en enero de 1956 (el mismo año que Rigoberto López Pérez ajusticiara al iniciador de la dinástica familia, general Anastasio Somoza García) en la comarca el Tigre, a 15 kilómetros de Diriamba, quién desde los seis años, ya trabajaba de “espanta pájaros”, corriendo a las aves que se comían las cosechas de maíz y otros granos, jornada que iniciaba a las cuatro de la mañana.
Fue recorriendo las haciendas del departamento de Carazo y en San Gregorio, Diriamba, donde creció y se formó trabajando bajo la mirada de severos capataces al servicio de latifundistas, lo que fortaleció su carácter como luchador social por el derecho a la tierra, hasta convertirse en líder natural de los campesinos.
Expulsado de la escuela por el somocismo
Su primer acto de rebeldía al sistema somocista fue frente a su maestra Esperanza López, quien cierto día, cuando él cursaba quinto grado de primaria en la escuela de su comunidad, llegó arengándolos y hablando de las bondades del somocismo, previo a unas elecciones, que el pequeño estudiante se atrevió a rebatirla y rechazarla, lo que le costó la expulsión de la misma.
Después de este hecho, lo matricularon en Diriamba en la Escuela René Schick (fue presidente de Nicaragua 1963-1966, tres años, tres meses y tres días) donde tuvo la dicha de encontrarse con el profesor Roberto Morales, hermano del comandante del FSLN, Ricardo Morales Avilés, orientándolo en los principios de solidaridad y de lucha por los derechos de los pobres frente a los explotadores.
Fue en esos años de juventud que estableció contacto con los “chibolas”, especialmente con Gonzalo Navarro y su esposa Dora Echeverry, militantes del entonces ilegal y clandestino Partido Socialista Nicaragüense (PSN), “Quién me adoctrinó”, refiere Edgardo al recordar con gratitud a su maestro que lo inició en la teoría científica de la lucha de clases. Igualmente recuerda a Julio “batería” Castro, y a Silvio Herrera, como otros de sus iniciadores.
De Navarro aprendió a “priorizar” las tareas revolucionarias y también los métodos de trabajo y organización que le han servido en el transcurso de su vida.
En Nicaragua, se sufrían los estragos catastróficos del terremoto del 23 de diciembre de 1972, cuando en septiembre de 1973, en Chile, los militares al mando del general y dictador Augusto Pinochet, depusieron al gobierno del presidente socialista, electo constitucionalmente doctor Salvador Allende, asesinándole y ametrallando el Palacio de La Moneda, encarcelando y desapareciendo a centenares de miles de chilenos. Con este acontecimiento, Edgardo inició su participación en las protestas contra ese golpe de Estado.
Dos años después de ocurrido el asalto a la casa de Chema Castillo, el 27 de diciembre de 1974, cuando el FSLN anunció el reinicio de la lucha guerrillera y política contra la dictadura militar de Somoza, el joven Edgardo trabajaba en la fábrica de sacos de yute SACSA, en Diriamba, donde comenzó a destacarse como líder en defensa de los trabajadores, hasta que fue despedido por defender a un obrero de nombre Telésforo, quien sufrió un grave accidente en donde casi pierde su mano.
La chinita Arlen Siu lo reclutó
Un día del año 1975 fue contactado por una joven de rasgos orientales, era la chinita Arlen Siu, militante del FSLN, quien lo reclutó e inició su formación de organizador, pero al caer la guerrillera el 2 de agosto de ese año, en un enfrentamiento con la guardia en la finca que funcionaba como escuela de entrenamiento militar en El Sauce, León, cubriendo la retirada de sus compañeros, García, quedó desconectado del Frente Sandinista.
En 1975 surgieron los Comité de Trabajadores del Campo (CTC), comenzando por organizar a trabajadores de los sectores productivos de arroz, frijoles, tabaco, banano, café y algodón. Al inicio, eran reuniones sin ninguna motivación política, más que reivindicativas, donde se fomentaba la amistad y solidaridad entre los obreros agrícolas.
Posteriormente se plantearon acciones por la defensa y libertad de los presos políticos sandinistas. En 1976, estos comités acompañaron en una huelga de hambre en la Cruz Roja, a la mamá de Marcio Jaen Serrano, quien se encontraba aislado junto al comandante Tomás Borge, durante la cual levantaron la consigna: ¡A Marcio y a Tomás no los aíslen más!
La organización de campesinos se fue extendiendo por el norte, sur, este y oeste, a la par, comenzó la persecución y hostigamiento de los patrones en las fincas y de la Guardia Nacional (G.N), que parecían tener alergia a los sindicatos y organizaciones de obreros agrícolas.
En marzo de 1978, después de plantearse una nueva estrategia organizativa, fue que acordaron darle vida a la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC).
Con la ATC rompieron el miedo a la dictadura somocista, en momentos que había un ascenso de la lucha revolucionaria sandinista, surgiendo a la vez sacerdotes católicos progresistas que abrazaban la Teología de la Liberación, denunciando a algunos jerarcas por sus posiciones antipopulares. Comenzaba a sonar la misa campesina, que hablaba del Dios obrero, del Cristo trabajador.
Creció el Movimiento Cristiano Revolucionario (MCR) y algunos empresarios antisomocistas que estaban aglutinados en el Centro de Estudios y Promoción Agraria (CEPA), una combinación de fe y trabajo solidario, lo que a criterio de Edgardo conocido también como “Tito”, en estos grupos había unos interesados en el más allá y otros en el más acá.
Recontactado por Oscar Robelo Sotomayor
Como organizador natural de los campesinos, también comenzó a contactarse con estudiantes del Frente Estudiantil Revolucionario (FER) y del Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN), delegados de la palabra y otros grupos cristianos comprometidos con la lucha por la liberación de Nicaragua.
Fue durante una reunión que le llamaban “retiro espiritual” en la Gruta Xavier, que un joven lo abordó y sin rodeos se autopresentó como militante del Frente Sandinista, invitándolo de inmediato a integrarse a la lucha.
¡“Otra vez”! respondió Edgardo, a quién, en ese momento era el destacado militante Oscar Robelo Sotomayor, explicándole que había estado conectado con una estructura clandestina, pero al fallecer Arlen, quedó desconectado de toda acción con la organización.
Edgardo recomenzó su tarea con el FSLN y recuerda al guerrillero Oscar Robelo sosteniendo en sus manos un par de niples, con los que jugaba (explosivos artesanales elaborados de tubos galvanizado con una mecha) los que, esa noche, entregaría a miembros de un comando para utilizarlos en un operativo contra un connotado somocista que residía cerca del restaurante Munich, sobre la 35 avenida oeste, en las inmediaciones de Lindavista.
Al fallar a la cita los ejecutores del Comando Revolucionario del Pueblo (CRP), quienes no llegaron a la hora indicada, Oscar decidió realizar la acción solo, con tan mala suerte que los explosivos detonaron antes de colocarlos, provocándole la muerte de forma inmediata ese 31 de agosto de 1978.